Abrió ligeramente los ojos. Una intensa luz le deslumbró y disfrutó, sin saberlo, de los unicos instantes relajados de su dia. Se dio la vuelta en la cama, para dar la espalda a la fuente de luz y poder seguir durmiendo, y dio al vuelta a la almohada para sentir el frescor de la otra parte...
Era verano, y hacia mucho calor. Sin embargo, para ella, el calor era meramente fisico.
Pasó. Otra vez, como cada dia despues de un mes. Los recuerdos de las ultimas semanas invadieron su mente, y volvio a sentirse la mujer mas desdichada del planeta tierra... Sintió impotencia en cada celula de su ser, y se quedo tumbada, sin animo, muy quieta, incapaz de volverse a dormir, hasta que oyo voces en la casa. Su madre se habia despertado.
Supo que no podia pasarse todo el dia ahi tirada, y por hacer algo, se levantó de la cama y bajó a la cocina. Su madre hacia café.
-Buenos dias. - dijo la chica con apatía.
-Hola. ¿Como has dormido?
-Bueno...
La frase quedó inconclusa. No habia mucho que decir. No habia conseguido dormirse hasta altas horas de la madrugada, y generalmente el calor la hacia levantarse temprano, por lo que no es que hubiera dormido demasiado... despues de desayunar su madre le pidio que limpiara el cuarto de baño, y cuando entro en la soledad del habitaculo, utensilios de limpieza en mano, se sento en el suelo con la espalda apoyada en la pared, se abrazo a sus propias piernas, y se echo a llorar. Otra vez...
No podia parar. Sentia deseos de dar patadas, de gritar, de morder... una rabia inmensa le consumia, y no encontraba modo de desahogarla. Pero no gritó, ni dio patadas ni mordio nada. Como siempre, sabia que esa situacion no solo le dolia a ella, sino tambien a su familia, y queria evitarles sufrimiento en la medida que le fuera posible... pero a veces le resultaba insoportable.
Continuo llorando sin parar, empezaron a dolerle los ojos y la garganta, y a la media hora de agonia, vomito el desayuno. Otra vez. Se quedo parada de rodillas frente al retrete. Impotente. Ni siquiera se tomo la molestia de lavarse los dientes, ¿para que? Lo que menos le molestaba en esos instantes era el desagradable sabor. Le dolian los ojos, la garganta, la boca del estomago de las violentas arcadas y el alma. Sobre todo el alma.
Al rato, se levanto del suelo, y se lavo los dientes y la cara. No podia soportar que el tiempo transcurriera, pero asi era... y no podia quedarse ahi parada todo el dia. Limpio el baño y salio siendo ya casi a la hora de comer.
Lo de siempre, a pelearse con el tenedor... su padre vigilaba lo que comia, y todo le parecia poco.
-¡¿Pero ya acabas de comer?! Has comido dos cucharadas.
-Papá, no tengo hambre...
El hombre se indignó y comenzo a echarle la bronca...
-¡¿Tu te crees que puedes estar asi?! ¡No comes bien desde hace dias, al final acabaras enferma!
Nada le dolia mas que los gritos. Rompio a llorar, y entre llantos le explico que si comia mas su estomago no toleraria tanta cantidad, y que acababa siendo mejor comer poco, pero no echarlo. Habia tenido ya varias semanas para comprobar que asi era...
La respuesta no le valia, pero no le quedo otra que callarse ante las lagrimas de la chica. Era comprensible que le preocupara, pero era un caso perdido.
Hacia un calor agobiante en su habitacion, pero no le importo demasiado. Se sentó en la cama, se puso su ordenador sobre las piernas y lo encendio. Normalmente eso no le hacia sentir mejor, pero al menos se mantenia entretenida.
Habia encontrado un foro dedicado a mujeres, en el que podia contar sus problemas y asi lo hizo, pidio consejo a unas completas desconocidas... tal era su desesperacion...
Tenia muchos amigos, y algunos muy buenos, pero no le gustaba estar como estaba y pedir consuelo a los demas... un dia lo hubiera aceptado, dos tambien... pero aquello se alargaba demasiado, y no le gustaba la idea de acabar siendo la deprimida eterna para sus amigos. Por eso recurrió a esas chicas... no la conocian, no la juzgaban... y tampoco esque sus consejos le dijeran nada nuevo, pero al menos conseguia desahogarse...
Messenger:
"Zottan acaba de iniciar sesión"
Uhmmm... No sabia si hablarle... le caia bien Zottan, pero era la persona con la que menos le convenia hablar. Decia lo que pensaba sin ningun tipo de censura, y a veces decia cosas que no le convenia oir... sin embargo la chica le habló, al fin y al cabo, no era culpa de el como ella se sintiera. Mantuvieron una conversacion trivial, a veces incluso divertida, durante un par de horas, hasta que se despidio y se acosto en la cama.
A pesar de ser las 5 quiso dormir. No era la hora mas adecuada, pero le daba igual... sus horarios ya eran irrelevantes.
Lejos de conseguirlo se puso a pensar, a recordar... y a pesar del dolor y picor de sus ojos, volvio a echarse a llorar. Toda la ira volvió, la desesperacion y el dolor... el rollo de papel higienico que usaba en vez de pañuelos de papel estaba casi gastado. Esa imagen la hacia deprimirse mas aun.
En un arrebato de furia quiso autolesionarse. Una idea estupida, tremendamente estupida, pero no se la planteó, simplemente, se dejó llevar. Se agarró a las sabanas y las mordio con fiereza, pero las sabanas no oponian resistencia... era querer luchar frente a un oponente claramente inferior a ti. No le satisfacia.
Desesperada miro a su alrededor y solo se le ocurrio dar un cabezazo en la pared. Dolio, dolio mucho. Y sin embargo una oleada de sentimientos diferentes a los anteriores la embargaron. Sintio como la pared no se movia ni un apice frente a al violenta embestida... eso la hizo pensar que hay cosas en la vida que si son inamovibles... a pesar de lo que dias anteriores habia pensado. Tocó la pared. Estaba fria, inerte, y supo que alli permaneceria... Sin boca o manera de expresarse, esa pared le habia dado un mensaje que con miles de palabras recibidas no habria captado. Existen cosas en el mundo que no cambian. Realmente existen.
Se dio cuenta tambien de que el dolor de sus ojos, garganta, su impotencia y rabia, despues del golpe, habian dado paso a una lucidez insospechada. Sintio dolor fisico, y este era menos intenso que el que sentia normalmente... Sin embargo, el fisico prevalecia y le hacia olvidar el psicologico.
Se sentia calmada, casi bien... y eso le asusto. Se juro a si misma que no volveria a hacer semejante estupidez. De ahi a cortarse a la manera emo para no sentir dolor habia bien poco... no queria convertirse en eso. Bajo ningun concepto.
Penso en lo ridiculo de la escena. Se acababa de dar un cabezazo contra la pared voluntariamente... y le dio la risa. Se rió nerviosamente, sin poder parar, y se sintió loca. Pero no por eso paró de reir. Al fin y al cabo, era mejor desahogarse asi que llorando. Era una novedad, y era bienvenida.
Se volvio a tumbar, mas serena, y pasaron las horas pensando en su reciente descubrimiento... Seguia triste, pero era soportable. Al rato volvio a encender el ordenador y conectarse a internet, y justo un instante despues de conectar ella a messenger:
"Motaro está ahora conectado"
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